Rendida, colmada ante sus deseos carnales, impregnada en una mezcla de aromas y sudores fantasiosos, envuelta en el espacio que alberga pensamientos un tanto inicuos, donde aquel clima inquietante de su pasión prohibida, de deseos ardientes silenciosos, vibraciones estremecedoras y movimientos fragorosos la dotaban de una plausible e inusual vehemencia fugaz, donde razón y emoción se contradicen, haciéndola caer prisionera del deseo de su cuerpo insaciable, desprovisto de placer al cual se limita. Despierta, pero quiere seguir; besos incontrolables, y abrazos fortuitos la conducen a su destino; su mente se impone a los agobios que su cuerpo evoca, pero continua, qué más da, sólo sueña.
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waoooooo me encanta
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